Cuál es la igualdad con la que he soñado

Cuál es la igualdad con la que he soñado

ARMANDO FLORES J.
EX GOBERNADOR DEL HUASCO,
GERENTE ESTRATÉGICA CONSULTORES.-

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Hace 25 años con el retorno a la democracia muchos pensamos por fin alcanzaríamos los cambios que tanto habíamos soñado. En la década de los 90 enfrentamos una pobreza que hoy es difícil de imaginar y los cambios tan profundos a los que aspirábamos para mejorar esta situación no se dieron con la velocidad que nos hubiese gustado. Muchas cosas se hicieron en la medida de lo posible, eso retrospectivamente es comprensible, ya que el sistema democrático estuvo amenazado entre ejercicios de enlace y boinazos.

Con el cambio de milenio vimos cómo se avanzó con mayor agilidad, se implementaron políticas públicas que permitieron a las familias de más escasos recursos mejorar las condiciones de pobreza a las que estaban condenadas, las empresas comenzaron a desarrollarse, se potenció el emprendimiento, las mujeres asumieron un rol protagónico y la infraestructura nacional le cambió la cara al país. Pasamos en muchos aspectos a mostrar índices de países desarrollados, crecimos al ritmo que sólo unas cuantas naciones en el mundo lo han hecho. Por dar sólo algunos datos, Chile fue el país de América Latina que más movilidad social registró entre 1992 y 2009, también quedaron atrás los altos índices de mortalidad infantil y desnutrición, se amplió el acceso a viviendas de mejor calidad, se multiplicó el acceso de jóvenes a la enseñanza superior… pero esto aún sigue siendo insuficiente para alcanzar esa equidad con la que hemos soñado.

Podemos convenir que los factores económicos han sido y serán siempre determinantes para avanzar con la agilidad que queremos, pero la mirada debe ser más amplia, debemos enfocarla también en aquellos factores que no se relacionan directamente con el dinero y que pueden marcar la diferencia. Me refiero principalmente al liderazgo. Hoy vemos que este activo con el correr del tiempo se ha ido desvaneciendo o en algunos casos, potenciando negativamente, hay líderes políticos que se han mantenido distantes de la realidad que vive la ciudadanía, han perdido la sintonía con su territorio y han dejado de promover el trabajo conjunto entre sus organizaciones… otros incluso han utilizado el factor divisorio para mantener sus cargos. Vemos con mucha frecuencia líderes que tienen la creencia de que la única manera de triunfar es quitando del camino a quienes les puedan hacer sombra, con lo que en definitiva le han hecho un flaco favor a la democracia, evitando que las distintas capacidades y potencialidades interactúen en beneficio de la comunidad. Creo que este egoísmo es el que percibe cada vez con más claridad la ciudadanía. La pérdida de respaldo es una muestra de ello y lo vemos tras cada encuesta o elección.

Es urgente una nueva de actitud, soy un convencido de que la ciudadanía tiene hoy el poder para cambiar el rumbo de las cosas exigiendo contenido estructural a la discusión y aquí el rol clave lo tienen los dirigentes sociales. Muchos de ellos no vislumbran aún el enorme poder que tienen o no están conscientes del significativo impacto que su gestión puede producir, por eso es importante el trabajo conjunto y la confianza en quienes pueden ser un aporte a su gestión. Esta es la base de una nueva sociedad y el principio rector de la construcción de un capital social sólido, que permita concretar esos sueños y enfrentar nuevos desafíos. Para ello, la apuesta es que nuestros dirigentes se empoderen de su rol y avancen en la construcción de un país en el que hay espacio para todos y en el que el desarrollo no dependa de un reducido grupo de personas, sino de quienes promuevan un crecimiento para toda la sociedad, porque las organizaciones y sus dirigentes fuertes y sólidos son quienes van a cimentar esa igualdad con la que soñamos.

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