El boom de las dietas que no son saludables

El boom de las dietas que no son saludables

Durante todo el año, pero especialmente en esta época, surgen muchas dietas, ya sea en los medios de comunicación o que son transmitidas de boca en boca como verdaderas “recetas mágicas” para controlar el peso. Muchas veces, debido a la ansiedad que produce el lograr tener un cuerpo más esbelto caemos en la tentación de realizarlas. Sin embargo, estas dietas pueden perjudicar tu salud y muchas veces producen un efecto rebote, es decir, de subida de peso mayor que lo perdido. Paulina Hernández, nutricionista y Product Manager del Programa Vivir Bien de Sodexo Servicios de Beneficios e Incentivos entrega algunas recomendaciones para identificar estas llamadas “dietas milagrosas”:

• La gran mayoría prometen pérdidas de peso muy rápidas y sin grandes esfuerzos.

• Se basan en un solo tipo de alimentos o grupos de alimentos.

• Presentan su efecto en base a fotografías de antes y después.

• Ofrecen testimonios de clientes o “expertos”.

• Sacan conclusiones simples de investigaciones médicas complejas.

• Limitan la selección de comida y no estimulan una alimentación balanceada.

• Muchas veces requieren que se gaste mucho dinero.

“Este tipo de dietas no instauran hábitos saludables, muchas veces son deficientes en algunos nutrientes o excesivos en otros y además no se ajustan a la realidad individual de cada persona, lo cual es primordial para un buen plan de alimentación. Por eso es mejor que las personas se asesoren por nutricionistas o doctores especializados”, señala la profesional.

Hábitos saludables

La nutricionista del Programa Vivir Bien recomienda que en vez de escoger una dieta drástica, las personas opten por una alimentación saludable, complementada con ejercicios que exijan algún gasto energético extra, como por ejemplo caminar, andar en bicicleta, nadar, hacer una rutina de ejercicios en casa, ir al gimnasio, jugar deportes en equipo, dependiendo del estado físico y capacidad de cada persona. Es muy importante no olvidar la hidratación y consumir al menos 1,5 litros de agua al día.

“Nunca debemos saltarnos comidas, ya que esto promueve un metabolismo más lento y provoca que el cuerpo guarde más y gaste menos. Además, es clave desayunar siempre, hacer una colación de media mañana, almorzar, comer una colación de media tarde y cenar. Asimismo, debemos cuidar el tamaño de las porciones y elegir alimentos bajo en grasas, sin azúcar y altos en fibra, vitaminas y minerales”, concluye la profesional.

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